Hola hola,
Me encanta la idea de redescubrir lugares con la compañía de un bebé.
Cada lugar tiene propuestas y experiencias muy diferentes dependiendo de quién lo visita, de sus gustos, de sus necesidades y del momento de la vida en que está. Y un bebé cambia las rutas, los horarios, las pausas y la forma de disfrutar.
Después de vivir ahí, yo siempre voy a tener un pedacito de Copenhague en mi corazón.

En cada visita, aun alrededor de los mismos lugares y monumentos, y en cada temporada, uno tiene experiencias diferentes: disfruta, recuerda y se enamora de cosas distintas.
Y es que yo recorrí Copenhague con una bebé, y es fácil.
Está lleno de ascensores, opciones para coches, papás entrando a cafés sin estrés, niños en bicicletas de equilibrio caminando y jugando entre todos en parques y aceras amplias.
Y es que no es solo eso: es sentirse bienvenido. Es una cultura que brinda a los papás espacios para disfrutar la crianza de un bebé, con parques diseñados para darles su espacio y formar parte del entorno.

Dentro de la cultura danesa y de otros países nórdicos, es común ver coches afuera de cafés, restaurantes y casas, con bebés durmiendo al aire libre, con seguridad y en comunidad.
Espero que esta visita con una bebé le ayude a vivir Ámsterdam como una ciudad preparada para que los bebés y los papás disfruten mucho de esta etapa de sus vidas.
Esto me recuerda que no todos los lugares son perfectos para cada etapa y no todas las épocas son las mejores para cada lugar.
Ámsterdam y Copenhague, por ejemplo, pueden ser grandes ciudades para una familia con bebés o con niños pequeños.
Cerca de ellas aparecen parques temáticos como Tivoli, en Copenhague, y Efteling, dentro de Países Bajos.
Y al viajar con niños, las temporadas intermedias traen grandes ventajas. No van a encontrar ni calor ni frío extremo. Se encuentran mejores precios y se evitan las multitudes, lo que permite experimentar una ciudad más real.
Las ciudades europeas amigables para viajar con niños tienen muchos atractivos en temporadas intermedias que, aunque traigan lluvia, tienen un gran encanto. Incluyen museos y acuarios, con arquitectura diseñada para maravillar a niños y adultos.
Por ejemplo, Copenhague tiene un gran encanto durante la temporada intermedia, con Tivoli haciendo su decoración de Halloween y todas las caminatas otoñales a su alrededor. También está su parque de venados, Dyrehaven, o la experiencia de perseguir los gigantes de madera, opciones muy amigables para disfrutar la esencia de la ciudad y hacer caminatas pequeñas con bebés, niños pequeños e incluso niños grandes. Es un lugar donde los niños pequeños salen a andar en bicicletas de equilibrio.

SU TIP: Preguntar por las fechas en las que Tivoli está abierto para su temporada de Halloween.
Viajar con niños podría verse como una complicación por el exceso de equipaje y las dificultades con los horarios, las comidas y las siestas.
Pero trae tantas ventajas y muchísimas oportunidades: compartir con ellos, darles una visión más amplia del mundo, ampliar su paladar con comidas diferentes, enseñarles distintas versiones de transporte y aprender a maravillarse juntos con lo nuevo y diferente.
Y, aún más importante, aprender a viajar a un ritmo diferente, flexible y personal, distinto para cada familia y cada etapa.
Así que quedo a la espera de saber cómo se vive Ámsterdam en coche. Y también de saber a cuántas familias les gustaría conocerlo desde esa versión e incluso llevar a un bebé en bicicleta.
Jimena
P.D. Necesitamos los mejores hallazgos de Ámsterdam como ciudad para bebés y niños.
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